EXPOSICIONES EN EL RETIRO: "PALIMPSESTO" DE DORIS SALCEDO Y "TODAS LAS VARIACIONES SON VÁLIDAS, INCLUIDA ESTA" DE ESTHER FERRER

La primera exposición que fuimos a ver en el Retiro fue la de Doris Salcedo, "Palimpsesto".
La exposición se encontraba en el Palacio de Cristal, junto al lago. Cuando llegamos, nos pidieron que nos pusiésemos unas zapatillas para no pisar con nuestros zapatos sucios el suelo, que era parte de la obra. También nos pidieron que no tocásemos ni pisásemos las letras que se iban formando con agua en el suelo. Un palimpsesto es manuscrito que se ha borrado para ser reutilizado con otro texto, y de eso trataba la exposición, ya que los nombres que se formaban en el suelo con agua, iban cambiando cada cierto tiempo. Los nombres pertenecían a personas que se ahogaron en el Mediterráneo mientras viajaban hacia un futuro mejor en Europa. Con esta intervención, Doris intenta devolver la dignidad de las víctimas silenciadas, de las que nadie habla. Como pone en la página web del Reina Sofía, ella misma se autodenomina como una artista al servicio de las víctimas e intenta presentar la violencia sin mostrarla explícitamente. El hecho de que haya escogido el agua como material para sus esculturas efímeras evoca a las lágrimas y al agua del mar donde fallecen. La bellísima exposición es completada por las luces naturales del Palacio de Cristal, creando un ambiente conmovedor y espectacular.

Sin duda esta exposición me dejó con la boca abierta.

Aquí dejo unas fotos de mi compañero Gonzalo Jarrín:




La siguiente exposición que vimos fue "Todas las variaciones son válidas, incluida esta", de Esther Ferrer. Esta exposición, más extensa, se encontraba en el palacio de Velázquez, en el Retiro también.

La exposición, de aspecto algo minimalista, nos habla del paso del tiempo, y eso lo sabemos nada más entrar gracias al sonido de tic-tac de reloj que retumba en todas la salas. La exposición se compone de fotografías, vídeos e instalaciones que evocan generalmente al paso de los años, y por tanto, al cambio que experimenta la artista durante estos. Parte de las obras denotan un sentimiento feminista y crítico con la visión actual de la mujer, en ocasiones con toques sexuales o violentos. El espacio se compone de una gran sala central, flanqueada por muros que separan dos pequeñas salas a cada lado. En la sala central nos encontramos con tuna intervención artística en la que el espectador puede contribuir, una fila de sillas que se pueden colocar y descolocar a placer, por ejemplo. También encontramos un gran mosaico en el suelo con números y formas, fotografías de la artista y pequeñas esculturas hechas con hilos. 

Fotos de Gonzalo Jarrín:

 

























La sala de la izquierda de la puerta destacaba por tener un gran piano de cola blanco, con frases escritas en él. El piano podía ser tocado por cualquier visitante. En esas salas también encontramos pequeñas esculturas hechas con juguetes y consoladores, que aluden al juego desde el punto de vista de un niño y de un adulto.

Foto de Gonzalo Jarrín:


En las salas de la derecha de la puerta, encontramos una serie de fotografías de la artista a lo largo de los años, y una combinación de cada una de ellas. En la siguiente sala, una serie de la misma fotografía pero con más o menos contraste.



Esta es una exposición que da mucho que pensar, y aunque no es tan conmovedora como la de Doris Salcedo, te deja un regusto melancólico y agridulce. Los años pasan para todos y no necesariamente es algo malo, pero sin duda tampoco es algo bueno.







Aquí dejo el blog de mi compi, Gonzalo Jarrín (gracias por dejarme usar tus fotos <3):

http://analisisformacolorylaluz.blogspot.com.es


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